El Carnaval es la fiesta de los días previos a la Cuaresma, el tiempo de recogimiento que los cristianos viven antes de la Pascua. En la Argentina, el lunes y el martes de Carnaval son feriados nacionales, y por eso cambian de fecha cada año: dependen del Miércoles de Ceniza.
Un poco de historia
La celebración llegó con los colonizadores españoles. Tuvo épocas de prohibición: en 1844, Juan Manuel de Rosas la prohibió por decreto, con el argumento de que traía desorden. Entre 1900 y 1940 vivió lo que se llama su época de oro, con grandes corsos en los barrios.
El 9 de junio de 1976, pocos meses después del golpe de Estado, la Junta Militar firmó el decreto 21.329, que eliminó el Carnaval del calendario de feriados. El argumento oficial fue mejorar la productividad del país. Algunos historiadores agregan otros motivos, como el control social y la censura a las letras de las murgas.
En noviembre de 2010, el decreto 1584 devolvió el lunes y el martes de Carnaval como feriados nacionales, y desde 2011 volvieron a celebrarse. Hoy figuran en la Ley 27.399, que ordena los feriados del país.
Cómo se vive hoy
Cada región tiene su estilo. En Gualeguaychú, Entre Ríos, el Carnaval del País llena el corsódromo con comparsas, plumas y carrozas. La ciudad de Corrientes se presenta como Capital Nacional del Carnaval. En la Quebrada de Humahuaca, Jujuy, la fiesta empieza con el desentierro del diablo, mezcla de tradiciones andinas y españolas en honor a la Pachamama. En Buenos Aires, las murgas recorren los corsos barriales con bombos y platillos. Para muchos, además, es un fin de semana largo para viajar en pleno verano.