El Jueves Santo recuerda la Última Cena, la comida de Jesús con sus apóstoles la noche antes de morir. Para la Iglesia católica, en esa cena Jesús instituyó la Eucaristía y el sacerdocio, y lavó los pies a sus discípulos como ejemplo de servicio. En la Argentina no es feriado sino día no laborable.
Un poco de historia
Con la misa de la Cena del Señor, por la tarde o la noche, empieza el Triduo Pascual: los tres días que van de la muerte de Jesús a su resurrección. En esa misa el sacerdote repite el gesto de lavar los pies. Al terminar, las hostias consagradas se llevan a un altar aparte, porque el Viernes Santo no se celebra misa.
La Ley 27.399, que ordena los feriados del país, incluye el Jueves Santo en la lista de días no laborables. Eso tiene una consecuencia práctica: en la administración pública es día de descanso, pero en el sector privado el empleador decide si se trabaja. Si se trabaja, se cobra el sueldo normal, sin el pago doble de los feriados. Los bancos no atienden.
Cómo se vive hoy
Muchas parroquias celebran la misa con el lavatorio de pies y quedan abiertas hasta tarde para la adoración. En varias ciudades del interior se mantiene la costumbre de visitar siete iglesias esa noche.
Como el Viernes Santo sí es feriado, para mucha gente el Jueves Santo es el comienzo de un fin de semana largo, ideal para viajar o reunirse en familia. En las panaderías ya aparecen la rosca de Pascua y los huevos de chocolate.