Los días no laborables con fines turísticos no recuerdan ningún hecho histórico. Son jornadas que el Gobierno nacional agrega al calendario para pegarlas a un fin de semana y armar fines de semana largos que impulsen el turismo dentro del país. Popularmente se los llama “feriados puente”.
Un poco de historia
Los regula la Ley 27.399, de 2017, que ordena los feriados del país. Su artículo 7 permite al Poder Ejecutivo nacional fijar cada año hasta tres días feriados o no laborables con este fin, siempre en lunes o viernes. La idea es repartir el turismo a lo largo del año y no concentrarlo solo en las vacaciones.
La ley deja abierta la opción de declararlos feriados o días no laborables, y en los últimos años el Gobierno eligió la segunda. Para el calendario de 2025 lo hizo con un decreto; para el siguiente, con una resolución de la Jefatura de Gabinete de Ministros publicada en el Boletín Oficial.
La diferencia importa. En un feriado nacional el descanso es obligatorio, y quien trabaja ese día cobra el doble. En un día no laborable, en cambio, el empleador privado decide si se trabaja: si se trabaja, se cobra el sueldo normal, sin recargo; si da el día libre, igual debe pagarlo.
Cómo se vive hoy
En la administración pública nacional el día no laborable es de descanso, y los bancos y las aseguradoras tampoco atienden. Las escuelas suelen no tener clases, aunque cada jurisdicción define su propio calendario escolar. En el sector privado, muchas empresas trabajan normalmente y otras dan el día.
Para hoteles, restaurantes, transporte y destinos turísticos, en cambio, suelen ser días de mucho movimiento, porque muchas familias aprovechan el fin de semana largo para viajar.