El 16 de septiembre se recuerda el inicio de la guerra de independencia de México. En la madrugada de ese día, en 1810, el cura Miguel Hidalgo y Costilla llamó al pueblo de Dolores, Guanajuato, a levantarse contra el dominio español. Es una de las fiestas patrias más importantes del país y día de descanso obligatorio.
Un poco de historia
Un grupo de conspiradores planeaba levantarse en armas el 1 de octubre de 1810, pero el 13 de septiembre fueron descubiertos. Josefa Ortiz de Domínguez, la Corregidora, en cuya casa se reunía el grupo en Querétaro, logró avisarle a Hidalgo. Él decidió adelantar el levantamiento: en la madrugada del 16 hizo sonar las campanas de la iglesia de Dolores, donde era cura, para convocar a los habitantes. Ese llamado se conoce como el Grito de Dolores.
La guerra duró once años. La independencia se consumó el 27 de septiembre de 1821, con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México.
En 1896, el presidente Porfirio Díaz ordenó llevar la campana de Dolores a la Ciudad de México y colocarla en el balcón principal de Palacio Nacional. Desde entonces los festejos empiezan la noche del 15 de septiembre.
Cómo se vive hoy
La noche del 15, la persona que ocupa la presidencia da el Grito desde el balcón de Palacio Nacional ante una multitud en el Zócalo: recuerda a los héroes, grita “¡Viva México!” y hace sonar la campana. Lo mismo hacen gobernadores y presidentes municipales en todo el país. Las familias se reúnen a cenar pozole y antojitos, y las casas se adornan con banderas. El 16 por la mañana hay desfile militar.