El 1 de enero se celebra el comienzo de un nuevo año en el calendario que usamos casi en todo el mundo, el gregoriano. En Colombia es día festivo y casi todo el país lo dedica a descansar después de la fiesta de la noche anterior.
Un poco de historia
La costumbre de empezar el año en enero viene de la antigua Roma. Julio César fijó enero como el primer mes en el calendario que creó en el año 46 antes de Cristo. Ese mes estaba dedicado a Jano, el dios romano de los comienzos y de las puertas, al que pintaban con dos caras: una que mira al pasado y otra al futuro.
Con los siglos, ese calendario acumuló un error de unos diez días frente al año solar. En 1582, el papa Gregorio XIII lo corrigió y así nació el calendario gregoriano, que terminó de afianzar el 1 de enero como el primer día del año en buena parte del mundo.
Cómo se vive hoy
La celebración empieza la noche del 31 de diciembre. Las familias se reúnen a comer, bailan y esperan la medianoche para abrazarse. Muchos cumplen agüeros: comer doce uvas con las doce campanadas, una por cada deseo, o salir a dar la vuelta a la cuadra con una maleta para atraer viajes.
En barrios y pueblos se quema el “año viejo”, un muñeco vestido con ropa usada y relleno de papel, aserrín o cartón, que representa todo lo que se quiere dejar atrás. El 1 de enero es, sobre todo, un día de calma: calles vacías, almuerzo en familia y mucha gente de paseo en la playa, en la finca o en el pueblo de sus padres.