El 7 de agosto se recuerda la Batalla de Boyacá, que se libró en 1819 en el Puente de Boyacá, entre Tunja y Ventaquemada. Ese día el ejército patriota, al mando de Simón Bolívar, derrotó a las tropas realistas y dejó sin defensa al gobierno español en Santafé. Es una de las dos fiestas patrias de Colombia, junto con el 20 de julio.
Un poco de historia
Tras una dura campaña desde los Llanos, el ejército libertador sorprendió hacia las dos de la tarde a las tropas realistas de José María Barreiro, que marchaban hacia la capital. La vanguardia patriota la dirigía Francisco de Paula Santander, y también tuvieron un papel clave José Antonio Anzoátegui y Juan José Rondón.
El combate duró unas dos horas y terminó hacia las cuatro de la tarde. Los patriotas tuvieron 66 bajas entre muertos y heridos, y tomaron cerca de 1.600 prisioneros, entre ellos el propio Barreiro.
Al conocer la derrota, las autoridades españolas huyeron de Santafé, y tres días después, el 10 de agosto, los patriotas entraron a la capital. La batalla puso fin al control de la Corona en el interior de la Nueva Granada y abrió el camino a la independencia definitiva.
Cómo se vive hoy
Hay ceremonias militares y actos oficiales, sobre todo en el Puente de Boyacá, donde hay un obelisco, estatuas de los próceres y una llama de la libertad.
Cada cuatro años, el 7 de agosto es también el día en que se posesiona el nuevo presidente de la República, una costumbre que viene de finales del siglo XIX. Para el resto de la gente es un día de descanso pagado, de bandera en la ventana y plan en familia.