El Viernes Santo recuerda la pasión y la muerte de Jesús en la cruz. Para los católicos es el día más sobrio del año: no se celebra misa y se guarda luto, ayuno y abstinencia de carne. En Colombia es festivo.
Un poco de historia
Según los Evangelios, Jesús fue arrestado en Jerusalén, condenado a muerte y crucificado un viernes, víspera de la Pascua judía. Desde los primeros siglos, los cristianos vivieron ese día como una jornada de duelo y lo acompañaron con ayuno. Con el tiempo, esa práctica se extendió a todos los viernes del año.
La celebración de la tarde no es una misa. Tiene tres partes: la lectura de la Pasión, la adoración de la cruz y la comunión con las hostias consagradas el Jueves Santo.
La Iglesia pide ese día ayuno a los adultos de 18 a 59 años, que consiste en hacer una sola comida completa, y abstinencia de carne a partir de los 14 años. Por eso en muchas mesas colombianas el plato del día es el pescado.
Cómo se vive hoy
Las parroquias hacen el viacrucis, que recorre las estaciones del camino de Jesús hacia la cruz, y muchas predican el sermón de las Siete Palabras, sobre las últimas frases que dijo antes de morir. En la noche salen procesiones del Santo Sepulcro o Santo Entierro.
Las más famosas son las de Popayán, que se hacen desde la época colonial con imágenes de madera de los siglos XVII y XVIII, y que la Unesco reconoció como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad en 2009. En Mompox, a orillas del río Magdalena, la procesión del Santo Entierro también reúne cada año a muchos fieles y turistas.